Como una muro infranqueable de elevadísima
altura, como una río hondo y salvaje imposible de cruzar, con las piernas rotas
intentamos cruzar la vida con un viento huracanado en contra, las andanada
feroz de los que se creen dueños de la vida (si, incluso proponen penas de
muerte como castigo, exabruptos delirantes de señores dadores y quitadores de
vida), lucha infinita en laberintos de impunidad, corrupción, represión y un
largo etc.
El camino es largo y esta lleno de espinas
envenenadas que merman el ímpetu y sacuden violentamente la voluntad, río bravo
que se estrella contra los ideales mas aferrados, llevándose las ganas mas
profundas de libertad y justicia, generaciones que tienen como Caín una marca,
esta vez no es en la frente, es en el ADN, el cromosoma del fracaso se inscribe
con sangre indeleble en el espíritu de los condenados al eterno sufrimiento,
los abuelos de los abuelos, los padres de los abuelos, los abuelo, los padres y
ahora nosotros, vivimos subyugados bajo el estigma de ser las generaciones del
desencanto, perdida en la desesperanza y la muerte como único medio de
confortable paz, dulce melodía la fúnebre, dulce baile el de la planta huesuda
de los pies ligeros de la catrina, andando rápido hacia nosotros para llevarse
nuestra miserable existencia al mas Allá, al mas acá, al mas... que mas da.
Por eso digo categóricamente y de una vez por
todas... RENUNCIO
Al estupido sufrimiento y fracaso heredado de
nuestra falta de valor para enfrentarnos al opresor, Renuncio.
Al amargo sabor en mi saliva causado por la rabia
impotente de las injusticias, Renuncio.
Al llanto y rechinar de diente causado por la
impotencia, Renuncio.
A la desesperanza por creer que nada se puede
hacer, Renuncio.
A bajar la cabeza cuando la razón me asiste,
Renuncio.
A doblegar el orgullo cuando solo defendemos lo
que por naturaleza nos pertenece, Renuncio
Porque el sufrimiento y el fracaso, nos enseñaron
a ser fuertes y persistentes a pesar de todo no murió nuestra voluntad sino que
como salmón que nada turbulentas aguas, creció, maduro sobrevivió y triunfo,
por el sabor amargo en la saliva que fue de nuestro paladar residente habitual,
hoy al probar la miel de la dignidad nos empalaga no solo los sentidos sino también
las sensaciones inherentes del alma, endulzando no solo nuestra lengua, sino también
el alma, por el llanto y las mandíbulas trabadas que nos dejaron de herencia
una visión mas clara después del diluvio bajo nuestros parpados, lo que antes
fue dolor y tempestad del alma hoy se troca en paz sonora proveniente de
nuestra feroz lengua, ahora no rechinan nuestras mandíbulas sino que se abren
para dar paso a la andanada veloz de nuestro descontento que como toda catarsis
nos libera del peso acumulado, lo que fue desesperanza hoy se vuelve motor que
nos impulsa a decir YA BASTA, somos una raza que celebra la muerte y hace
de sus desgracias sátiras inmediatas, reírnos de nuestras desgracias nos libera
y nos da la pronta oportunidad de buscarle solución.
La cabeza caída, es síntoma de dolor profundo,
que cuando se encuentra la raíz del mismo, solo queda arrancar de un solo tajo
la hierva mala que crece con nuestra dicha y quemarla fuera de nosotros, para
en paz quedar, que cuando uno tiene el orgullo lisiado, cuando uno tiene parapléjica
la voluntad, la recuperación es lenta, pero algún día muy pronto nuestros pasos
volverán a ser firmes y seguros, no mas vacilación en nuestro andar.
Creyeron que estábamos muertos y nos dejaron
vivos, ahora es nuestro tiempo de sanar y seguir lo que alguna vez empezamos, somos
el futuro de nuestros antepasados el pasado de nuestros hijos y nuestro
presente que se quema lento tras nuestros pasos, somos pues el intervalo entre
el paso del pasado y el futuro sin tocar el presente q a cada instante muere, metafísica
del tiempo en la interminable noche que a cada paso se va aclarando, ya se ve
en el horizonte el amanecer, no es el sol que nos espera, son nuestros sueños e
ideales que se fueron sin nosotros y estamos por alcanzarlos.
A los que nos dieron muerte, soledad, tristeza,
dolor, hambre, miseria, desesperanza hoy les damos las gracias por que nos
obligaron a crecer y medir nuestro verdadero potencial, a los que les complace
el vernos derrotados con la cabeza abajo y rendidos, les daremos gusto y les
diremos, RENUNCIO, renunciamos a ser cómplices de nuestros verdugos, hemos
caminado la noche y ahora somos mas fuertes y estamos aquí, tan vivos como
nuestras desgracias, con una sola diferencia, hemos renunciado a caer y ahora
nos erguimos sobre nuestras 2 piernas, sentimos el vértigo de tomar nuestras
propias decisiones, pero aceptamos el reto, a ser miserables y cargar con penas
ajenas e impuestas renunciamos!
Desde algún lugar lejano de mi
mente (donde estaba escondida la renuncia que me hacia falta)
El Guerrero Zurdo
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