domingo, 5 de agosto de 2012

Lo que vale en este pinche mundo material...

Vivir... vivir es, no solo lo que cotidianamente hacemos, es ¿como lo hacemos? ¿Para que lo hacemos? ¿por que lo hacemos?... pero quizá traspase mas allá de estas simples preguntas, mas allá de una burda retórica, nuestras preguntas con respecto del vivir, obedecen a un intento de describir el termino, incluso si es aguda y profunda la interrogativa se podría llegar al análisis, pero todo quedaría a su vez reducido a una simple semántica de la palabra, lo que a los curiosos nos interesa del "vivir" va mas allá, ahondar en la plenitud de lo "vivido" (vaya ironía, usar el mismo termino que se investiga, para intentar encontrar su propio meta-significado) y no la forma contenedora.

Vivir  "per se", sin el significado viciado, sin el velo borroso de la interpretación social, en tanto que es limitativo al ser parte de un contenido dado, vivir como ente, como parte ontológica, que según la descripción de Leibniz es “La ciencia de lo que es y de la nada, del ente y del no ente, de las cosas y de sus modos, de la sustancia y del accidente”. Así pues emprendamos la tarea de desnudar el vivir, lo que pensamos que es (¿acaso alguien puede tener certeza absoluta de un termino?), y de lo que (lamentablemente creo yo) consideramos los occidentales que es la vida y su fatal conjugación "YO vivo". (Nótese, el YO es mas grande que el vivir)

Un auto es un conjunto de laminas, fierros, circuitos, hule, engranes, etc. sin embargo, todos sabemos que un Bugatti Veyron es mas cotizado que un Ford fiesta, siendo que ambos sirven para el mismo propósito, el sentido de valor, se lo damos nosotros, uno es diferente (por no decir superior) al otro, debido a construcciones sociales sobre lo que creemos es "mejor" y mientras mas características "positivas" contenga un objeto mas cotizado será para el humano y su inalienable sentimiento llamado deseo.

Esos afeites, esos adornos impuestos, también se aplican a la vida. La vida es la misma para todos, pero nos hemos empeñado en adornarla, para hacer de ella una mercancía, deseable o desechable, maldita sea la hora si nuestra vida no es "lo que siempre soñamos" y... ¿que es lo que siempre soñamos?, la vida tiene hoy en día un terrible enemigo y ese enemigo es el ojo, el ojo envenenado por la sed de satisfacción a toda costa y sobre todas las cosas, "de la vista nace el amor" dicen por ahí, mas bien por la vista entra al cerebro los estímulos sociales que disparan las endorfinas que serenan nuestro cuerpo, cada "satisfacción" sea quizá en realidad no muy diferente a una inyección de crack en el torrente sanguíneo.

Vivir remite también a su natural Némesis, la muerte, el "deseo de vivir" es parte de una estructura vertical donde la muerte es el ultimo escalón, se vive solo una vez (obvio en la cosmovisión occidental, no así para algunos orientales) por lo tanto se debe vivir "bien" con la normas sociales que gocen de legitimidad, ¿que hace el humano sobre la faz de la tierra sino solo vivir? lo que hace lo hace para vivir, porque algún día llegara la quizá lejana, pero impostergable muerte, ese hondo vacío oscuro, esa puerta que tememos cruzar, llegado el momento tendremos que cruzar el umbral de la vida a la... ¿muerte? quizá para millones así lo sea, quizá debamos dejar nuestro egocentrismo y entender que hay culturas en el mundo que toman la muerte como trascendencia y/o continuación de la vida en otra forma.

Como sea, la muerte no es algo que nos ocupe demasiado, queremos vivir y al crecer, la necesidad de desarrollarnos en los planos que competen al humano civilizado del siglo XXI, son cada vez mas amplios y complicados de alcanzar, desde el inicio de nuestra evolución, la vista ha sido una herramienta efectiva para nuestro desenvolvimiento con el ambiente que nos rodea, la vista es el puente que existe entre el plano mental y la realidad circundante, (aunado a la memoria y su análisis en relación nosotros y el medio, este puente se hace dinámico y podemos enlazarnos al pasado, y proyectar a futuro), así pues lo que observamos lo interiorizamos, para después devolverlo a la realidad nuevamente, pero ya matizado por nuestra propia subjetividad, nace así, lo que creemos y nuestras interpretaciones de la realidad, matizadas obviamente por lo que otros congeneres de nuestra especie nos han contado, en la infancia son nuestros padres, en la madures pueden ser profesores amigos y/o parejas entre muchas personas mas.

Así vamos por la vida, llenando "nuestras expectativas"  o, quizá solo llenando "el gran formato llamado vida" como si fuera cuestión de llenar los requisitos y no de vivir y experimentar, ¿cuantos estudiamos una carrera profesional que no es de nuestro total agrado?, ¿cuantos matrimonios existen, por ser lo mejor para la familia? para que no quede sin padre el hijo, por no cometer el error de divorciarse y el maldito QUE DIRAN, el señalamiento social es brutal para nosotros y torturamos nuestra mente y nuestro cuerpo, para "ser" lo que "debemos ser".

Cuando uno viaja en el transporte publico puede ver esas caras de las personas que viajan apretados en el vagón del tren, corbata al cuello y a pesar de la incomodidad lucen orgullosos, tienen un status social determinado, vemos caras tristes también, de aquella piel morena que quisiera ser blanca, de aquel cuerpo rollizo que busca la estrechez no solo de cuerpo, quizá también de corazón, (por negarse a si mismo el humano adelgaza su alma), la meta de muchos es a veces tan repetitiva que parece un infinito desfile de modas, una producción en serie como la de Ford, líneas de trabajo formando vidas al por mayor, la novia guapa, delgada y de blanco resplandeciente, el novio exitoso, maduro, culto (si es que citar de ves en cuando frases aprendidas de memoria fuera cultura), los hijos, el perro, el auto, la casa, todo lindo todo blanco inmaculado, todos con las manos limpias... y vacías.

¿Hay algo de malo en querer ser feliz de esa forma? si la felicidad no es univoca, ¿porque pretender, homologar la felicidad, atacando uno u otra forma de alcanzarla? como si una fuera mejor que otra, como si la idea nuestra fuera la correcta, no, en realidad lo que pretendemos señalar no es la vida "socialmente aceptable y feliz", lo que criticamos es la forma simplona, pragmática y estancada del pretender vivir feliz, la cuestión no es ser todos felices por igual, es que pretendiendo la vida feliz, sacrificamos muchas veces todo, incluso nuestra propia, nuestra real  felicidad.

¿Cuanto nos conocemos? como podemos pretender vivir, si no sabemos ¿que somos? que metas perseguimos, vivir entonces es un proceso de conocimiento, de conocer lo que nos rodea y lo que nos motiva desde nuestro interior, es mezclar el ambiente social y natural con el rumor interior de nuestras almas,  esa difícil y laboriosa conjugación, debe ser el resultado del largo proceso de llegar primero a conocernos y después, a vivir la vida que libremente elijamos, sin la ataduras y estigmas sociales.

Pero ser uno mismo, da miedo, buscar ser uno mismo y por ende salir de la inmensa manada de personas que nos acompañaron largo tiempo, es motivo de preocupación, de enfrentarse a la soledad, la soledad, ese terrible lugar que como desierto nos deja a la deriva de nosotros mismos, en un llano  infinito de pensamientos, dudas y miedos, sin embargo el miedo solo es la falta de apoyo que nos da la reflexión, ser uno mismo, para poder vivir plenamente, es un camino ascendente y agotador, de reflexión y se requiere mucha resistencia física y mental, el camino de la normalidad es mas cómodo, es mas sencillo ser parte de una colectivo que agrupa, da seguridad y sentido de pertenencia, que ser uno mismo y vivir plenamente.

Poder vivir, "per se" es una tarea que al humano le parece imposible, por su condición de ser social, no podemos quedar impávidos a lo que nos rodea, pero podemos elegir, vivir sin ataduras inútiles, redescubrir y reeditar nuestra forma de vivir, de una forma mas libre y mas plena, conociéndonos cada vez mas, mejor, aceptando lo que no podemos cambiar, no como lastre, sino como oportunidad de seguir creciendo, sin quedarnos estancados en la insufrible dialéctica mediocre, de vivir copiando conductas y repetirlas sin atrevernos a descubrir nuestro propio camino, atrevernos a vivir el camino de la soledad donde al final se encuentra nuestro ser desnudo del tejido social, quizá a la vida nunca se le pueda disectar el entorno social, pero nosotros si podemos quitarnos ese afeite dado que la sociedad no es nuestra naturaleza, sino que nosotros somos la naturaleza de la sociedad, debemos pues, creo yo, enfocarnos en el proceso del autoconocimiento personal y olvidarnos un poco de lo que los grandes capitales del mundo globalizado neoliberal dicen que debemos ser, ser mas uno, que valga mas mi ser, que lo que vale ser, en este pinché mundo material!

Desde algún lugar... (El mas lejano, donde casi no llegan las notas de la melodía perniciosa del deseo insensato) de mi mente.


EL GUERRERO ZURDO!









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