domingo, 12 de agosto de 2012

Nuestros olvidos y el tiempo de vida que se nos fue...

Tiempo, pasaste... te deje pasar, buscando entre tus pasos un espacio para respirar...

Ignorancia, guerra, pobreza, muerte, los 4 jinetes del Apocalipsis cabalgan ya desde hace mucho sobre las bastas llanuras de este planeta, sobre mar y tierra galopan sin tropiezo, sin obstáculo que detenga su paso veloz, ¿donde estábamos cuando estas calamidades eran aun pequeñas? ¿Donde estábamos cuando al sonido de nuestra sola voz podíamos detenerlos? los vemos pasar y desesperamos por no saber como revertir el veneno que inyectaron en nuestras venas, que nos ahoga y nubla la mirada, volábamos y ahora el suelo es nuestra morada eterna, nuestras alas olvidaron su función...

La decadencia de esta sociedad no es otra cosa que el envilecimiento de la misma, ¿a quien culparemos de nuestras desgracias? ¿A las aves del cielo? ¿A los animales del campo? ¿a los peces del mar? mas bien a ellos les debemos una explicación porque hasta a ellos nos hemos llevado entre las patas... un momento YO no eh participado en nada turbio, podrán decir algunos, he vivido (si, algunos creen que viven) de una manera correcta toda mi vida, tengo las manos limpias dirán, y es cierto están limpias pero también vacías, la solución no esta en ningún superhéroe, la solución esta en nosotros mismos, si nos callamos y soportamos todo en silencio estamos siendo participes de nuestra propia caída.

Mientras desenmarañamos este caos, mientras organizamos que haremos, nos tenemos que detener a pensar, planear, ejecutar, pero, hay algo que no se detiene, el tiempo, que sigue su andar como un tren eterno, impostergable, inconmensurable, implacable, ¿benévolo o lapidario? eso no es cuestión del tiempo, es cuestión de como lo miremos nosotros, la vida, esa vida de la que hablamos en la entrada anterior de este blog, esa vida sigue, o quizá no sigue, quizá solo esta ahí, escurridiza sin moverse, impávida y con el corazón latiendo a mil por hora, mira serena y preocupada a la humanidad, sus hijos, sus amados hijos, sus callados hijos, no le dolemos, no suspira ni llora por nosotros, su corazón no sabe de sufrimiento o alegría, ni de rencor ni compasión, es, solamente es, y nos espera, eso si, nos espera a que comencemos a vivir por nuestra cuenta, su vientre es aun campo fértil donde pocos han pisado y disfrutado de sus delicias, la vida esta tan poco poblada, es aun tan solitaria, porque los humanos se quedaron en el umbral del tiempo, colgando como candil en la calle, iluminando el viento, se niegan a pasar a ese gran valle de aguas tranquilas, se niegan a vivir su propia vida, se aferran a su ideal de "ser" impuesto por unos pocos.

No todos están en el umbral, algunos lo han cruzado, algunos están allá, y desde allá nos dicen que ya no hay lugar, que esta lleno, que no hay nada que ver ahí, ellos son los manejadores del mundo, le han puesto una cadena a la entrada y como si fuera un club social, ellos deciden quien entra y quien sale, creen tener el poder, el control, ellos seguirán así, mientras nosotros lo creamos también.

De que son dueños, ¿de nuestra vida? ¿Tienen? "EL PODER" que me digan ellos ¿que es el poder? ¿El control del dinero y las herramientas intimidatorias para poder "acabar" con una vida? ¿eso es poder? que detengan el tiempo, que ordenen al viento hacia donde tiene que girar, que impidan que los rayos del sol toquen la tierra, que sequen los mares con su voz, que muevan montañas con solo desearlo, que viajen a la velocidad del pensamiento del pasado al futuro, que con su mente detengan la danza violenta de nuestro corazón... no pueden, solo tiene dinero, estupido dinero, placer express y... caduco, un suspiro duraran sobre la tierra, sus vidas terminaran cuando muera su recuerdo, porque uno vive mientras es recordado en el corazón de los demás que nos aprecian y a ellos, quien los recordara, sino para maldecirlos, ¿el dinero tiene memoria? quedaran sus monumentos que con toda opulencia mandaron levantar en un estrambótico destello de vanidad, quedara algo de su recuerdo, recuerdo que el viento se llevara, que el tren eterno del tiempo borrara, se podrán ir ellos y su recuerdo, pero ¿quien nos sacara de esta prisión sin hierros?

No son ellos, no son ellos los que nos encarcelan o liberan, ellos no son dioses o semidioses, son humanos como nosotros, son maquinadores de la mentira, maestros del engaño, venden arena en el desierto, peces al pescador, la soga que nos ata en nuestra miseria, no esta en nuestras manos, ni en nuestros pies, esta ceñida sobre nuestro ojos, nos dijeron que no se pude quitar, que es muy difícil de desatar, que duele, que es imposible, que no se puede, y hemos creído.

Hemos olvidado que no hay arma mas poderosa que la voluntad, que no hay caminos que seguir, porque nosotros somos el camino, que la vida no existe, si nosotros no existimos, que la vida no nos espera, que somos la vida esperada, que el tiempo no pasa, que vivimos en el tiempo y no a través del tiempo, que nuestro lugar es aquí, que nuestro tiempo es ahora, que no hay umbral que cruzar, que no existen cadenas que detengan el ímpetu de nuestro corazón, que cualquier lugar es nuestro lugar y cualquier tiempo es nuestro tiempo, 

No se nos fue el tiempo, no estamos en el lugar equivocado, estamos justo donde debemos en el tiempo correcto, los jinetes galopan veloces sobre la faz de la tierra, ignorancia, guerra, pobreza, muerte, no son demonios salidos de un infierno ajeno a nosotros, son el resultado de nuestros olvidos, de nuestra pasividad, cabalgan sobre nuestras ausencias, la tierra que pisamos, la podemos quemar y destruir, pero, se reestablece "con el tiempo" sana y vuelve a ser fecunda, seamos pues como esa tierra quemada, es hora de lamer las heridas, quitar esa venda de los ojos, descubrir que somos el tiempo y el lugar exacto donde comienza la vida.


 Desde algún lugar (cualquier lugar, en cualquier momento) de mi mente.

El Guerrero zurdo




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